viernes, 14 de agosto de 2009

El hogar y las bombillas

Viajar entre las estaciones del año tiene algo enfermizo y extraño. Pasar de un invierno azulado a tardes de sol aplastante no puede ser gratuito. Saltar del verano de Madrid, de piscinas atestadas y noches sin ganas de ir a la cama, al invierno porteño, de tardes en las que aprietas el paso para llegar pronto al calor de casa, no puede ser tan fácil.

Me vine a vivir unos meses a Buenos Aires. Estaré aquí hasta primeros de enero. Cursaré materias de Letras, Edición y Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, la UBA. Disfrutaré de los amigos que hice cuando estuve el año pasado, y espero hacer otros, nuevos y buenos. Trabajaré aquí en cosas que ya hacía España; bendito teletrabajo. Visitaré Montevideo y Patagonia. Leeré, comeré carne, quizá me meta en clases de tango… Ése es el plan. Eso es lo que luego haré, o no, porque surjan otras cosas…

Todo es posible ahora. Desayuné en Ezeiza el lunes, amanecía a las 6 y yo miraba las puertas automáticas. El sentimiento era claro y agradable: la ciudad me espera al otro lado. Yo tengo ganas de comérmela, espero que ella se deje comer.

El viaje esta vez es del calor tórrido de Madrid al frío invierno de Buenos Aires. Por ahora tuve suerte, hubo sol, pero hoy ya se nubló y tuve que subirme el cuello de la cazadora. Viajar entre estaciones nos coloca en un estado de alerta. La mudanza que supone cualquier viaje se subraya, juega a equivocarnos. Resulta que ahora, de pronto, es invierno. Siempre he pensado que el frío tiene algo de limpio. Leí hace años a Tanizaki, y explicaba que en Japón los baños se colocaban separados del resto la casa y sin paredes aislantes para conseguir ese efecto de frío, y por tanto, de limpieza. Es como siento ahora mismo agosto, como un tiempo limpio y nuevo, de amanecer, con un azul que iguala las fachadas y crea una sensación de hogar alrededor de cualquier bombilla. Ahora toca buscar bombillas.

17 comentarios:

Pi dijo...

Los orientales acabarán con nosotros con sus concepciones de la vida que, tarde o temprano, terminamos por admitir completamente.
Agosto limpio y frío. El cielo azul del verano no es el mismo que el del invierno. Hoy ávila clama una tormenta. Quiero una foto de las bombillas y los casquillos argentinos. Es en serio.

Haz amigos BUENOS y para lo que surja, jijijiji.

La Semana Fantástica dijo...

Hoy hay 27 grados de sensación térmica en Baires. Anuncian tormenta. Raro invierno con deseos de verano.
Prometo foto, cuando encuentre esa bombila.

maría dijo...

Emilio,
qué gustito leerte tan limpio y tan frío.
el calor de este Madrid que me da la bienvenida tras semana vikinga + el calor del portatil sobre los muslitos en camisón de chirli jamón....se ven sofocados por las ganas de vivir y el control sano sobre lo que estás haciendo en ese cuadro azul.

zahories dijo...

Abrígate no te nos vayas a resfriar con tanta calle... Has cogido las Damart Thermolactyl?

Anónimo dijo...

Qué maravilla esa sensación de pasar de una estación a otra, de una cultura a otra, de una bombilla a otra. Viajar (o más bien, irte a vivir a otro lugar) debe ser lo más parecido a vivir varias vidas. ¡Disfrútalo! Te envidio, he de admitirlo ;-)

Carol dijo...

Uy, se me ha colao la tecla, el comentario de antes no es anónimo, es mío...

La Semana Fantástica dijo...

Me da mucha, mucha alegría que me lleguen noticias desde el verano madrileño... Los muslitos de Chirly Jamón, las barbas de mi paisano y esas palabras de la gallega que no quiso ser anónima... ¡Saludos!

Lara dijo...

cómo van esos mordiscos a la ciudad?

Cris dijo...

“El hogar y las bombillas”... nada es tan claro como lo parece. Para esta rosarina, argentina es muy gracioso... ¿qué son las bombillas? ¿las “lamparitas” que cuelgan sobre la mesa de un hogar? ¿o la “bombiya” del mate? Con cualquiera de ellas: éxito en tu búsqueda. Un abrazo, Cris

Cris dijo...

“El hogar y las bombillas”... nada es tan claro como lo parece. Para esta rosarina, argentina es muy gracioso... ¿qué son las bombillas? ¿las “lamparitas” que cuelgan sobre la mesa de un hogar? ¿o la “bombiya” del mate? Con cualquiera de ellas: éxito en tu búsqueda. Un abrazo, Cris

Música dijo...

que complicado resulta imaginar el frio desde el horno de nuestra cordoba!, pero tiene algo que atrapa...
Aprovecha esa limpieza...aprovecha...

La Semana Fantástica dijo...

Por ahora son mordiscos desubicados, de maleta junto al colchon. Cuando haya una casa, seran mas certeros (y con acentos, que este locutorio no tiene...).

Me refiero a las lucecitas, no al mate, Cris, jajaja. No olvido la noche que pase al calor de vuestras bombillas... Fue un gustazo.

¡Abre la nevera, Musica!!!!

piruetas dialécticas dijo...

Da gusto leerte, también envidia. Ve contando, que yo me apunto a seguirte.
Suerte en tu nuevo hogar!

Manzanero dijo...

Que duro tiene que ser, con el olor a verano todavia en la nariz, llegar al invierno, ¡de golpe y porrazo!

Pero, en cierto modo, me encantaría probarlo, en esta vida se necesitan todas las experiencias posibles.

Gracias por pasarte ;)

Anónimo dijo...

Bueno, estás en pleno verano austral. A mi, que no me gusta el frío, me encantaría estar saltando de verano en verano. Pero ya salto demasiado de cosa en cosa en mi vida como para saltar más.
Síguenos contando tus andanzas.

Besos

BEING BORING

David - Panda de Tolos dijo...

Sí que te nos has ido lejos, ¡¡Mucha suerte por allá!!

Lara dijo...

pero qué pasa contigo!!!!?????