miércoles, 22 de octubre de 2008

Rosario y los clubs de pescadores

Rosario es una ciudad que es un río. Una ciudad que se abre a un río y un río que se bebe una ciudad de un solo trago. Después de unos días (que perecen semanas) en Buenos Aires, los cielos abiertos hasta el deslumbre de Rosario y la dureza marrón turbio del Paraná me sentaron bien. Fue bonito dar el taller allí: poco público, pero encantador y muy interesado. Un centro cultural inmenso (cómo iba a ser de otro modo en este país, que de nuevo me rompe las escalas) en el que nos refugiábamos entre revistas viejas y moqueta para hablar de revistas nuevas y pantallas. Un largo paseo con vistas al río lleno de pandillas adolescentes, parejas arruchándose, gente haciendo footing y un centro de arte contemporáneo lleno de colores.

Las ciudades son lo que hacemos de ellas, y yo con Rosario sé que acabaré por reducirla a un lugar: los clubs de pescadores. Plataformas de hierro y madera que cuelgan sobre el mar, para que los aficionados a la caña pasen las horas pendientes del hilo y luego, cómo no, rematen la faena comiéndose en días de fiesta una buena boga, un dorado o cualquier otro pescado del gran río. Ni el paso de gigantescos barcos de carga rompe la rutina del pescador. El Club Mitre, La Rosarina y otros más, lugares que, más que quedar congelados en el tiempo, han hecho de éste una medida propia. Ni el mejor director de arte podría acercarse a todo esto: faltaría esa mesa terriblemente fea, el anacrónico figrorífico, el plástico que sustituye al vidrio roto. Comer en uno de ellos es uno de esos lujos que no puedes medir, sólo disfrutar.

Ya me fui de Rosario. Ahora me dedicaré a recordarla viendo fotos.

Primer encuentro con el Paraná.



Paseo.



Pieles Federico. Escaparatismo bizarro.



A la salida del taller.



Club Mitre.



Paraná.



El MACRO.



Última planta del MACRO.



Un futuro bife de chorizo.



Parque España y sus columnas...



Club La Rosarina.



A mesa puesta en La Rosarina.




Cruzar los Andes.

15 comentarios:

Toshiaki dijo...

Me ha fasciando el escaparate de Pieles Federico!!!, pero eso del futuro fibe de chorizo no lo he entendido! Qué es eso????

Qué bien que te hayas dejado llevar por ese río. Parece que en todos sus rincones hubiera salvavidas.

Un beso, niño.

Nacho dijo...

ah, qué genial descripción, ¡dan ganas de ir!

ah, el bife, qué rico ;-)

Anónimo dijo...

Bonitas fotos, bonito texto. Qué envidia...quien estuviese lejos ahora como tú. En este día es que tengo ganas de echar a correr tras el monzón.
Por cierto, no tiene nada que ver, pero para el 13 de noviembre estoy preparando una cosa en Córdoba sobre el recientemente desaparecido Leopoldo Alas. ya te iré informando.

Besos y gracias por traernos tus imágenes y tus palabras. Ayudan.

BEING BORING

Lara dijo...

oooh!!!!!!!!

quisiera que el plato de enfrente al tuyo en la Rosarina fuera mío!!!

La Semana Fantástica dijo...

Te cuento, Toshi. El bife de chorizo es un filetón de carne de ternera que comen por aquí y que está DE MUERTE. Ayer me comí uno a las 5 de la tarde, no te digo más... Y la foto es de una "obra de arte" que vi en Rosario. Una prueba de que la carne no sólo acaba en la parrilla por aaquí...

Tú sí que eres rico, Nacho.

No sé aún cuándo será mi próxima escapada a Córdoba, pero me encantaría que coincidiese con lo que me dices, being. Cuéntame más, por favor.

Nos lo íbamos a pasar teta, lara, tú y yo rajando en esa terraza...

chuikov dijo...

que chulo el escaparate del coche. igual que tu post

Juli dijo...

Oh! La fijación por el bife de chorizo bien podría ser un tema a tratar en análisis. Qué cosa, eh?
Nobleza obliga, leo y comento. Así sea una pavada como la que antecede. Un gusto (gustoso como el bife) tenerte estos días entre nosotros.
Beso, Julieta

La Semana Fantástica dijo...

Lo del bife lo dices por mí, o por los argentinos, Julieta? Yo, si me reencarno, quiero reencarnarme en comedor de bifes.
Para pavadas, las mías... jijiji

Anónimo dijo...

querido fantástico mío, tus fotos, tu viaje y tu post me salvan un poco el día...vuelven los tiempos de desconcierto, amigo mío. menos mal que esta noche guille se ha quedado a dormir en casa y no me ha dejado tiempo para darle vueltas a la cabeza de chorlito...un biquiño...

38 grados dijo...

Me estoy imaginado a la Sra. Rosarina (la propietaria), toda una señora entrada en años y con una sonrisa de oreja a oreja
trayéndote ese pedazo carne y tú salivando como los perros de Pavlov....

Música dijo...

En Argentina como en tantos otros maravillosos lugares no se avanza porque la gente no hace lo que haces tú: DESCUBRIR antes de construír, tu descubres, lo disfrutas y si tuvieras oportunidad cambiarías cosas pero desde el descubrimiento, te podía pasar como a los gremlims que te caigas a ese bonito río de Rosario y salieran más como tú para que los fueras dejando por los Andes, ríos, calles, mmmmmmmillmilios. Te mando un beso y un abrazo permanente amigo mío

Anónimo dijo...

Pues el 13 de noviembre, 20.00h Delegación de Cultura, calle capitulares. Homenaje a Leopoldo Alas. Me traigo a L.A. de Villena y a varios amigos de Leopoldo que vivieron la noche gay de los 80. Será un elogio de la persona que se fue y un acto de reafirmación de la diferencia.

Besos,
BEING BORING

Pi dijo...

1. Me encantan tus parejas arruNchaditas aunque te tragues la n.
2. Me encnata tu primavera lila junto al río, desde mi otoño amarillo al pie de la montaña.
3. Me encanta tu mesa de La Rosarito, muy tú. (A ver si voy a terminar "mechoníandome" con Lara por comer ahí contigo!!! grrrrrrrr, jjijijiji)
Ay, Fantástico. Ay.

La Semana Fantástica dijo...

Ay, mi Pi, ay. No te mechonéess. ¿O mechoneés? Estos argentinos están confundiendo mis acentos!!! A pesar de todo lo que veo ahora y aquí, qué bonito el otoño de Ávila.

Oído cocina, Being!

¿Sí, yo soy así, Música? Uy, qué bien. Qué buena la imagen de los Gremlins, por Dios, jajaja

Nos vas NADA desencaminado, 38. Sólo añade que la tal señora tardó como 45 minutos en traer el plato. Slow food que le dicen.

Desconcierto, ¿pirikina mía? ¿Sabes que anoche no pegué ojo? Qué cosas éstas de la sincronicidad, que tanto gustan a Planetote.

Música dijo...

si que eres así